Los contratos laborales, la legislación o las políticas de las empresas, son marcos que nos ayudan a determinar qué tiene que estar haciendo una persona
en un puesto de trabajo específico. Pero realmente la capacidad que tiene cualquier persona de aportar es siempre muchísimo mayor de lo que se indica en
los contratos de trabajo, o la legislación. Podemos obligar a un trabajador a realizar "un mínimo". Pero a partir de determinado nivel es cuestión de la
voluntad del trabajador que quiera aportar en mayor medida o no.
Si queremos intentar "obligarle" a aportar más de lo que corresponde pronto caeremos en acciones ilegales, inmorales o (normalmente) ambas. En ocasiones se
trata de "forzar" este mayor desempeño por medios "indirectos": esos por los que en algunos sitios "sabes" que tienes que aportar un "extra" para no ir a
la calle. Pero esto es como estirar una goma, cuanto más la estiras más resistencia ofrece. Hasta que se rompe. Es decir que cuanto más grande es el "extra"
forzado más resistencia a ello se ofrece y más conflictos aparecen.
Por mucho que se fuerce a una persona, lo que aporte en estos casos sólo será una fracción de lo que puede hacer si quiere hacerlo y está motivada para ello.
No hay color, como sabe cualquiera que haya trabajado con, o en, un equipo mínimamente motivado. No obstante muy normalmente no se busca la motivación del
personal, sino "forzarle" en una u otra manera (látigo, chantaje, "cultura empresarial", miedo a ir a la puñetera calle, etc.) ¿Por qué? Muy sencillo:
cualquiera vale para presionar, solo hace falta ir rebajando en mayor o menor medida los principios morales. Sin embargo para motivar al personal
hace falta conocimientos y seguridad personal en muchos campos. Es fácil conseguir un aumento de rendimiento, pongamos de un 20% a base de presionar,
cualquiera vale. Sin embargo conseguir ese mismo aumento de rendimiento en base a motivar requiere conocimiento y esfuerzo, no todo el mundo puede y quiere.
La diferencia es que aumentar este rendimiento a partir del 20% inicial en base a presionar se dificulta exponencialmente, y en determinado punto será
imposible hacerlo, mientras que la dificultad de conseguir este aumento de rendimiento en base a la motivación es mucho menor, y no existe un límite, o en
su caso este estará en la resistencia física
Es por ello por lo que la vía por la que se obtendrá el mayor rendimiento de un trabajador es que este realmente quiera aportar. Y de cómo conseguir esto es
de lo que se ocupa el Management.
En el centro de cualquier manual empresarial sobre liderazgo, trabajo en equipo, dirección, motivación, comunicación etc. está una idea principal: la
consideración hacia la persona. Es decir, que la persona sienta que tiene un valor positivo intrínseco, que este valor es además reconocido por los demás,
y que sienta que está en un entorno en el que puede cubrir en un grado aceptable ciertas necesidades emocionales y aspiracionales.