Esta fábula se asocia normalmente con la proactividad: actitud en la que una persona u organización asume el pleno control de su conducta de modo activo. Proactividad significa no solo tomar la iniciativa, sino también
asumir internamente la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan. Como vemos, Fernando no solo tomó la iniciativa de preguntar por varias clases de fruta, sino que, como el objetivo de su jefe era dar fruta al personal,
lo hizo propio y ya dejó separada la naranja. Su jefe no le dijo que la separase, pero el asumió la responsabilidad de tomar decisiones (y por tanto de equivocarse y ser amonestado) y ya dejó separada la fruta.
En ocasiones, al hablar con personas de hostelería y restauración me comentan que el personal que encuentran para contratar es cada vez menos responsable y proactivo. Pienso que es cierto. Toda una serie de elementos
sociales priman que se dé más importancia al pelotazo y al éxito social inmediato que al esfuerzo, la responsabilidad, la consistencia y los valores. Y en una tendencia además creciente. Excepto Punset no creo que
pudiéramos nombrar muchos científicos españoles vivos (Y Punset no es científico, sino divulgador científico, que no es lo mismo), pero mucha gente podría decirnos varios participantes de los programas de Gran Hermano.
Pero, ¿Qué hay de nuestra propia proactividad? ¿Quiénes somos como dirigentes, Juan o Fernando? ¿Estamos haciendo algo para cambiar las cosas? Cosas como hacer mejores entrevistas de selección, formar mucho mejor a
nuestros empleados, intentar pagar un salario digno, aunque sea en forma de variable, procurar que dispongan un mejor entorno laboral, centrarnos en las cosas positivas en lugar de en las negativas, tener claros procedimientos
de trabajo, tratar al personal con equidad, actuar con honestidad e integridad, formarnos a nosotros mismos mejor etc. etc. ¿Y además tomar la iniciativa para que esto ocurra...?