Como puedes imaginar, estas no son las únicas áreas importantes de un negocio. Existen otras como los aspectos legales y contables, que generalmente son gestionados
por empresas externas, como asesorías o los propios propietarios.
Por supuesto, el nivel de gestión varía si eres una cadena o un establecimiento independiente. En este último caso, es necesario asumir funciones adicionales que
en una cadena se definen centralmente, como compras y suministros, confección de carta, posicionamiento de marca y proyectos de instalación en aperturas. Estas tareas
agregan una carga de trabajo y responsabilidad significativa en la definición del negocio.
Por tanto, disfrutar de un negocio próspero y de una vida personal equilibrada durante mucho tiempo requiere una gestión eficaz. Lo contrario supone sobrevivir (con suerte)
al negocio sin la posibilidad de un equilibrio entre trabajo y vida personal. Esta situación se puede comparar con la analogía del coche.
Si conduces por una carretera recta, quizá puedas, como Mr. Bean, conducir desde el techo del vehículo. Cuando llegan las curvas descubres que ya no puedes controlar
bien el coche y, que el riesgo de accidente aumenta considerablemente. La gestión efectiva del negocio es como el conductor experimentado que controla el vehículo
desde el puesto del conductor. Al final, consigue minimizar el azar y asegurar una trayectoria adecuada hacia el éxito.
Aunque no existen garantías, lo más probable es que, tarde o temprano, sin una gestión eficaz, terminemos saliéndonos de la carretera y enfrentando el desastre.
Para nosotros, gestionar bien el negocio es la clave para disfrutarlo y tomar las decisiones adecuadas para mantenerlo y escalarlo.