Durante estas semanas anteriores hemos puesto el negocio bajo el microscopio. Hemos pasado por ver aspectos imprescindibles de nuestra propia actitud (que es lo
que a medio y largo plazo marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso) y de escudriñar los entresijos del negocio desde diferentes puntos de vista para
asegurarnos de que tenemos un mapa de la situación correcto, y podemos marcar estrategias y prioridades de manera clara, sopesada y objetiva.
No ha sido un trabajo fácil. Probablemente el Módulo de Empezar a Gestionar es uno de los más largos y complicados, por el cambio que supone
para las personas, de todo nuestro catálogo.Pero es fundamental, porque es la base de todo lo que vendrá después.
Durante este trabajo, en el que en teoría todavía no hemos tomado una sola decisión, habremos recabado una cantidad ingente de información. Habremos vislumbrado una
cantidad importante de áreas de mejora, debilidades, y oportunidades que casi siempre son intimidantes, por la cantidad que suponen y por el trabajo que supondrá
superarlas. No debemos dejarnos abatir. Esta es la primera señal de que vamos en el camino correcto: si no encontramos oportunidades de mejora es evidente que no
vamos a avanzar. Y por otro lado ya lo hemos comentado en varias ocasiones: la gestión no es un esprint, sino una maratón: tenemos que darnos tiempo para
poder abordar todo lo que necesitamos: ni el más experto gerente podría hacerlo en poco tiempo.
Ahora bien, con toda esta información ¿qué hacemos con ella? ¿cómo le saco utilidad?
Bien lo primero que tenemos que hacer es separar los puntos que tenemos que incorporar a nuestro DAFO y los que no. De toda la información que obtengamos
habrá una serie de puntos que podremos calificar como Debilidades, Amenazas, Fortalezas y u Oportunidades. Van a ser puntos amplios que describan aspectos que
podríamos definir como generales. Luego habrá otra serie de puntos que podríamos definir como particulares: se refieren a aspectos más concretos dentro de los
puntos más generales que hemos comentado.
Por ejemplo podríamos detectar una debilidad que sea "el servicio en los turnos fuertes no es el adecuado". Este sería un punto para incluir en nuestro DAFO.
A su vez encontraremos diversos puntos que explican y especifican el punto anterior, como: falta personal en la hora punta, la preparación de producto previa
al turno es insuficiente, etc.
Esta separación es muy importante: los puntos que incluyamos en nuestro DAFO compondrán nuestro mapa de la situación, y con ellos compondremos
nuestras estrategias, objetivos y prioridades. Los puntos particulares los reservaremos y nos serán de mucha utilidad a la hora de trazar
los planes de acción que nos lleven a alcanzar nuestros objetivos: básicamente para alcanzar nuestros objetivos tendremos que resolver estos puntos particulares
observados.
A la vista de nuestro DAFO completo es hora de sentarse y tomar decisiones. Lo primero que haremos es trazar nuestra estrategia, tal y como
vimos en el artículo dedicado al DAFO. Esta estrategia, en líneas generales nos dirá, a nivel de empresa, en qué tenemos que apostar y en qué nos tenemos que
proteger.