Una fórmula simple es tener la cantidad suficiente de producto para la venta entre abastecimientos, junto con una pequeña reserva para hacer frente a los aumentos
de ventas calculados o retrasos en el servicio de los proveedores. A esto se le llama la proporción de inventario y constituye una buena medida de las reservas que se
deben tener a mano en el restaurante.
Esta proporción de inventario depende de los productos concretos que utilicemos, su formato de compra y el periodo de tiempo entre abastecimientos, pero suele
estar entre 0,5 y 1,5 veces la cantidad de producto que vendamos en una semana, aunque en algunos casos puede ser necesario hasta 2.. Es decir, si semanalmente
tenemos un gasto de producto de 5.000 €, la proporción de inventario estará entre 2.500 y 7.500 €. Menos inventario puede generarnos problemas de stock y más allá
estaremos almacenando más producto del necesario.
Otro punto de importancia son las fechas de pedido y servicio. En principio podemos decir que siempre debemos tener unas fechas concretas para realizar y
recibir los pedidos. Realizar los pedidos sin fechas concretas, simplemente cuando bajan los stocks (como suele ocurrir en ocasiones con los productos de limpieza)
solo conduce o bien a roturas de stock o bien a sobrestockajes.
La frecuencia de los pedidos (que deberemos acordar previamente con el proveedor) normalmente irá en función principalmente de las necesidades de reposición, el
volumen de los productos en concreto, el importe de cada uno de los pedidos (los proveedores rentabilizan su servicio de reparto concentrando el importe de los pedidos,
por lo que es probable que nos soliciten un pedido mínimo) nuestra capacidad de almacenamiento y la caducidad de los productos. Normalmente entre 1 y 2 pedidos a la
semana son suficientes para la gran mayoría de los productos, aunque habrá otros que tengamos que pedir prácticamente todos los días si, por ejemplo tienen una caducidad
baja o un volumen que excede la capacidad de almacenamiento, y otros en los que con un pedido cada dos semanas tendremos suficiente, como suele ocurrir con los productos
de limpieza.
Es muy importante disponer de proveedores con los cuales trabajemos en CALIDAD CONCERTADA. Esto quiere decir que existen una serie de normas de suministro pactadas
con los mismos de forma previa a su HOMOLOGACION (acuerdo de suministro pactado y autorizado), siendo las principales la necesidad de poseer el correspondiente número de
inscripción en el Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos, así como tener implantado el correspondiente Plan de Autocontrol según lo establece la
Legislación Sanitaria en vigor.
Ello nos va a permitir trabajar con una serie de procedimientos concretos para trabajar y una serie de normas que garantizarán cumplir con la calidad de servicio acordada
con nuestra empresa.
Otro aspecto importante son las fechas de pedido y entrega. Ambas deben estar lo más cercanas posible la una de la otra, y, para productos de alta rotación, a ser
posible con no más separación de dos días. Por otro lado debemos evitar la realización de pedidos en los que transcurre el fin de semana entre el pedido y la entrega,
como los que se realizan jueves o viernes y se entregan el lunes o martes, excepto si nuestro negocio no abre el fin de semana. Esto es debido a que generalmente el
grueso de las ventas se realizan en casi todos los negocios de restauración en el fin de semana, con lo que es prácticamente imposible saber el viernes que nos va a hacer
falta el lunes.