En este documento vamos a ver desde un punto de vista práctico y enfocado en el sector de hostelería, Restauración y Bakery, qué nos afecta y debemos de
tener en cuenta en cuanto a Verifactu, qué tenemos que tener en cuenta para prepararnos de cara a su implantación en nuestros negocios, y las posibles dificultades
que podemos encontrar y cómo prevenirlas.
En este contexto conviene recordar algo esencial: toda venta se documenta con la factura (ya sea simplificada, completa, cualificada o rectificativa).
Desde hace tiempo no existen los “tickets”. En la conversación diaria puede usarse un lenguaje coloquial, pero en Verifactu debemos
hablar con propiedad y referirnos siempre a facturas: documentos legales con requisitos de integridad, trazabilidad y conservación, incluidas las facturas
simplificadas. Cuando hablamos de “tickets” parece que es algo que se puede hacer de cualquier manera, y eso va a influir en la percepción que se puede tener sobre
la importancia de realizar bien el proceso de facturación.
Y por otro lado no hace falta recalcar la importancia de realizar todo este proceso correctamente: si no lo hacemos así podemos enfrentarnos
a inspecciones y sanciones. Hasta la entrada de Verifactu, cualquier error que cometiésemos en la facturación probablemente pasara desapercibido: en la gestoría
realizan apuntes contables por día y se generan las distintas declaraciones con totales. Solo en el caso de una inspección que lo requiriese mandábamos a Hacienda
las facturas individuales. Con Verifactu se mandan todas las facturas a Hacienda: si no son correctas, puede que las rechacen al enviarlas, y si aun así se aceptan,
estamos documentando en Hacienda un error.
Adicionalmente debemos de tener en cuenta la importancia que van a tener los posibles errores y soluciones para los distintos actores que realizan la facturación
en una unidad: el propietario, en nombre del cual se están enviando las facturas, le dará una importancia muy alta a la corrección del proceso. El resto de
personal puede que no tenga esa preocupación, y solo en caso de formarle y concienciarle adecuadamente podremos tener la seguridad de que el proceso es limpio:
sin errores ni retrasos.
Verifactu estructura cómo debe ser este proceso para que en cada factura se garantice la integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, inalterabilidad y el
control en tiempo real de la información de facturación. Es el marco que regula cómo debe comportarse un sistema de facturación para garantizar que lo emitido no se
manipula y puede verificarse. Afecta a cómo se registran las facturas (simplificadas, completas, cualificadas, rectificativas), cómo se encadenan entre sí, qué eventos
guarda el sistema, qué se imprime (por ejemplo, un QR de verificación cuando procede) y cómo se exporta la información cuando la solicita la AEAT o la asesoría.
En la práctica, en Verifactu hay dos modalidades operativas:
- Verifactu (con remisión inmediata): los registros de facturación se remiten a la AEAT en el momento de la emisión; la factura puede mostrarse como
verificable y el registro queda disponible en sede electrónica. No tenemos obligación de guardar los Registros de Facturación, puesto que estos ya están en
Hacienda (sí las facturas de los mismos). Tampoco es necesario el Registro de Eventos
- No Verifactu (sin remisión inmediata): se remiten los Registros de Facturación cuando la AEAT los requiere. Debemos
garantizar la integridad, trazabilidad, exportación y conservación de los registros.